Dirty Bar
¿Se acuerdan del Lolipop, este bar del que ya no se esperaba nada porque siempre era lo mismo? Se renovó y viene con un concepto que engloba la jotería y esa “masculinidad” que podemos encontrar en los bares de vaqueros.
El canta bar El Burdelito quedó intacto para que los amantes de los palomazos sigan acudiendo a desgarrarse la garganta. Las renovaciones comienzan en el primer piso donde ahora hay luces electrónicas en el techo, pero el concepto de pop sigue distante mientras el dj haga mezclas extrañas quitándonos nuestras partes favoritas de los éxitos poperos.
El tercer piso, a diferencia del resto del inmueble, realmente tuvo un cambio de estilo, iniciando porque por fin se les ocurrió quitar esas molestas plantas que en lugar de ambientar te provocaban cosquillas mientras bailabas. También ampliaron el área de fumar convirtiéndolo en un balcón de dimensiones decentes, que seguro los amantes del tabaco apreciarán.
En cuanto al giro temático, el piso de madera dio justo al clavo para dar el gatazo de masculinidad vaquera. Una tarima pequeña que no da mucho espacio para lucirte y en cambio ofrece comodidad para el show gogo fue un acierto, pero la música femenina rompe con esta temática. Bailar con Britney Spears o alguna otra rubia con coletitas no es precisamente una fantasía vaquera.
Este cambio revitaliza el bar para seguir siendo una de las mejores ofertas para una noche de fiesta con amigos o con la pareja, ya que los precios, aunque subieron casi nada, siguen siendo accesibles.
Nicho Bears & Bar
En el argot gay se conoce a un sector masculino de la comunidad como los osos: aquellos que optan por las barbas, las pancitas macizas y el look de leñador canadiense como una forma de asumir la homosexualidad, sin que esto sea una condición para abandonar rasgos del macho más cliché y fortachón. Esto es una realidad en muchos países pero no necesariamente en México, donde se suele confundir a osos con obesidad mórbida. En la capital, los que se asumen como osos y aquellos que gustan de estos tienen su propio refugio: un espacio en la calle de Londres que se asemeja bastante a una cueva para osos, pues se trata de un amplio pasillo cuyas paredes están tapizadas de ilustraciones de hombres robustos, y que se hace cada vez más profundo, aunque no necesariamente más cachondo. La música son éxitos pop en español y en inglés, la cerveza cuesta 30 pesos y son famosos sus viernes de karaoke. Sin embargo, puede ser que muchos se lleven una pequeña desilusión, sobre todo cuando el karaoke está en su clímax, y es que ver a un hombre barbón cantando los éxitos de Paquita la del Barrio no es precisamente una actitud muy masculina. No obstante, aun así el ambiente es divertido. No hay cover y las chicas no entran.
Touch
Con una de las fachadas más llamativas y pretenciosas de Amberes, este sitio también entra en la lógica de los clubes con varios pisos. En la planta baja hay un karaoke que parece tener buena demanda, y en la que los fines de semana un grupo de rock interpreta covers. El segundo nivel es la parte más movida, por así decirlo, donde no sólo ponen el indispensable pop que predomina en esta calle, sino de pronto se animan con ritmos como el reggaetón, tropical o banda, aunque su decoración es accidentada y el servicio de meseros es algo lento y las mesas se ocupan desde las ocho de la noche. Los cristales con vista a Amberes más o menos ayudan. Lo que quizás marque, aunque sea un poco, la diferencia con el resto de los clubes es su terraza, en donde programan música electrónica. Entrando la noche arrancan con una selección bastante agradable de eso que en la década de 1990 se conocía como lounge y trip-hop. Después de las 12 aumentan la velocidad de los beats aproximándose a eso que conoce como circuit music. Hay cocteles y las cervezas cuestan 30 pesos.
a mi gusto no es muy recomendable ya que la vez que fui fue un muy pésimo servicio se tardaron demasiado en atenderme y antes de eso en la mesa donde estábamos nos estaban corriendo, porque no consumíamos nada. ademas de que te meten al bar a base de engaños y supuestos eventos que por lo regular empiezan muy tarde.
Papi Fun Bar
Pequeño, con voyeristas muros de cristal y buen ambiente. A pesar de ser un espacio reducido, se las ingeniaron para montar un pequeño escenario del lado izquierdo donde eventualmente una ingeniosas y viperinas drag queens presentan espectáculos en los que imitan estrellas pop y, entre canción y canción, acaban con sus enemigas y uno que otro arriesgado que se atreva a subir con ellas mediante sangrientas observaciones indirectas y una que otra directa. Hay muchas bolas disco que cuelgan del techo y lo mejor para beber es comprar las cubetas de cerveza que están alrededor de 100 pesos. Se llena con facilidad, por lo que en algún momento de la noche –y, sobre todo los fines de semana– es difícil conseguir mesa, pues tampoco son muchas. La música es pop sin sorpresas (de Lady Gaga y Madonna hasta María José y su trancazo No soy una señora, que parece apunta para ser el himno de la marcha del orgullo LGBTTTi de este año, si no es que ya lo fue, lo cual es poco probable porque la reina del año pasado fue Lucía Méndez). Los baños no son precisamente lo mejor de la Zona Rosa.
Kinky
Durante mucho tiempo las mejores fiestas se encontraban en Zona Rosa. Hoy pocos bares mantienen el estilo que los caracterizaba.Kinky, ubicado en Amberes, intenta dar continuidad a ese buen ambiente en sus tres pisos.
El lugar te recibe con franjas de colores que envuelven el techo, cuadros con fotografías de trapecistas, cirqueros y malabaristas al estilo vintage, una decoración que te hace sentir dentro de una carpa de circo.
El escenario de la Carpita, enfocado en los amantes del karaoke, está rodeado de mesas con personas que corean los temas y pantallas donde puedes ver la letra de las canciones. Puedes cantar toda la noche, pues cuentan con más de 5 mil temas a elegir.
Otro concepto dentro de Kinky es La Chipocluda. Con luces en tonos rojos y candelabros que cuelgan en las escaleras, pequeñas velas en el centro de las mesas imitan la decoración de un cabaret; cuadros que juegan con la idea de las clásicas cartas de una original lotería mexicana. En la parte más alta se encuentra La Terraza, el domo se abre para dejar al descubierto la pista de baile y da inicio a otra noche de fiesta. Tres propuestas que funcionan dentro del mismo lugar.
Pussy/La Gayta
Es un local partido en dos, unidos por una barra en medio debajo de un marco desde donde se puede ver lo que ocurre del otro lado. En el Pussy las paredes están tapizadas de rosa, mientras que en La Gayta hay estampas de hombres desnudos. El Pussy está pensado para chicas, La Gayta para chicos.
Ambos son bares muy pequeños, más los bancos que se encuentran en la barra que separa estos dos espacios. Abren desde la una de la tarde de lunes a domingo y los precios de las bebidas son muy accesibles, con unos 120 pesos se agarra muy bien la fiesta. Es frecuentado por jóvenes que recién acaban de salir del clóset, así que aquí el orgullo gay se disfruta de lo eufórico para arriba, al mismo nivel que la música. A veces hay que gritar para platicar, pero a estos muchachos parece no importarles. Los fines de semana se abarrota.

referencia: Time Out México editores y Alberto Cervantes. (2019). 15 lugares turísticos gay que debes visitar en la CDMX. 2019, de Time Out México Sitio web: https://www.timeoutmexico.mx/ciudad-de-mexico/gay-y-lesbico/15-lugares-turisticos-gay-que-debes-visitar-en-la-cdmx



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